Espacio al amor

Tu, el mar, y yo

Camino, debajo de mis pies descalzos siento la humedad de las calientes aguas que acarician la arena en Miami Beach. No voy en bikini, algo holgada me queda la falda que revolotea entre mis piernas mientras aguanto con mi mano derecha la pamela tejida que amenaza con soltarse al menor descuido. La diminuta blusa de un solo hombro cuelga, no me lo propuse, la brisa la ha hecho danzar alrededor de mi dorso y ahora se aferra al hombro. A mi alrededor busco algo, busco cautivarte con mi mirada pero no estas, ni tu ni nadie. 

La marea ha comenzado a subir, lo noto porque comencé a caminar al mediodía. Mi cuerpo me pedía sol mientras mis labios sedientos gemían por agua. Me aferraba a la larga caminata y no aparecías. Ahora me detengo y no puedo aun soltar mi pamela tejida. Ya la brisa corre fría. Comienza a caer la tarde y apareces, si, eres tu, veo tu silueta! Caminas hacia mi y mi corazón palpita. Imagine tanto este momento y ahora solo somos tu, el mar y yo, como tantas veces me pediste. Ya no hay nadie mas, ahora si podemos ser felices amor! Trato de correr pero mis pies ahora son dos bloques sementados a una arena asfaltada. Se ha ido la brisa y la oscuridad avanza a toda velocidad. No logro verte, adonde estas?- Grito pero se que no puedes escucharme- Regresa aquí, mira, eh aquí este mar inmenso adonde tantas veces me enamoraste, adonde tantas veces me pedias que fuera tuya sin mayor preámbulo, no me dejes sola que no se que hacer con tanta paz -se me acalló mi voz-.

Sentada suelto mi pamela y dejo que se desprenda de mi ensortijado pelo. Vuela libre y cae, sigue desandando pero ya no la sigo con mi vista. El aire me despeina y enreda a su antojo. mi falda ha quedado inmóvil debajo de mi, presa, como mis pies. Siento nuevamente el agua acariciándome y levanto mis mejillas hasta ahora dentro de mis rodillas. Me acaricia para que me levante y vea que tu te has ido, pero han regresado todos. 

La algarabía alrededor no me deja escuchar ese sonido a lo lejos que me es tan familiar. Me inquieto, busco nuevamente sin poder saber a ciencias ciertas de adonde proviene aquel desafiante sonido. Ese que traspasa incluso la música que escucho cerca de mi. Estiro mi mano y tomo ese pequeño artefacto para apagarlo por inercia. Lo desconecto, lo miro, me doy cuenta que es mi despertador, extraña mañana. Debo apurarme a alistarme. Me detengo a aguardar por la engreída cafetera que hoy se ha tomado la libertad de demorarse mas que nunca y llega a mi ese olor a salitre. Arriba del sillón descansa la pamela aun con su etiqueta, planeo usarla en verano. Otra vez he soñado contigo, otra vez despierto sin aliento, otra vez tu, el mar de testigo y yo. Pero como siempre tu te has ido.

…trabajo en procesoIMG_4757

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